Me defino como
Lee esto, si te gusta, sigues, si no, me cierras. Es simple.
Puedo ser muy bueno o muy desgraciado. Todo depende. Por lo general, no hago ningún mal a nadie, pero a nadie le gusta que le jodan y es ahí es cuando puedo sacar mi peor faceta. Soy lo más sincero que puedo, aunque soy algo reservado. Me cuesta mucho exteriorizar lo que siento, o cómo me encuentro. Tal vez por ello casi nadie me conoce realmente. Muchas de las cosas que hago parecen ser por llevar la contraria o por ser distinto y salirme de los esquemas, pero van intrínsecas en mí, no es algo que pueda evitar, ni que quiera hacerlo. Me gusta como soy, aunque, como todos, tengo mis partes malas que intento cambiar en la medida de lo posible. Siempre siendo yo. Soy una mezcla de todo, siempre depende de la situación y la persona. Me guío mucho por mi instinto, por lo que me transmita la gente. Me gusta ponerme en el pellejo de las personas e intentar comprenderlas. Mis problemas, normalmente, me los guardo para mí, y si necesito ayuda sé que la tengo de parte de mi gente, que son los mejores. Aunque si alguien está mal, ofrezco mi ayuda sin que me la pida. Da igual que no le conozca, que sea por Internet, o alguien llorando en la calle, ayudaré en lo posible e intentaré hacerlo lo mejor que pueda. ¡Ah! Otra cosa que añadir... Soy antifascista a muerte. Pero, ¡ojo! no soy intolerante. Si me respetan, yo respeto. Si no, que les metan una piña por el culo. Suelo pensar mucho las cosas antes de actuar, menos en el amor, que eso aún me viene grande, soy demasiado joven xD. Soy completamente ateo me cohíben mucho las religiones, pero respeto a los creyentes, mientras no traten de imponerme su dogma. Aprecio mi libertad por encima de todo. Y tengo lo que se dice carácter. Puedo ser muy borde. Pero es raro que me enfade. Eso sí, si me mosqueo, huye.
En cuanto a mis partes malas... Soy pesimista con todo lo referente a mí (aunque siempre, hay excepciones), suelo rallarme mucho, pero nunca lo vas a notar si no me conoces realmente... Confío bastante en las personas, aunque, como a todos, me hayan hecho daño. Ni soy rencoroso, ni vengativo, generalmente olvido y perdono, pero en ocasiones, no es fácil... También puedo resultar muy hablador, o muy callado, según la situación. A priori la gente suele confundirse mucho conmigo, pero, sinceramente, me da igual... Ahí se demuestra quien tiene interés y quien no.
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